Lectors

lunes, 5 de enero de 2015

Paz de espíritu


Lugar de encuentros, incluso imprevistos. Cuando uno se muere no lo piensa o no le importa ya, pero hace que un montón de personas se vuelvan a ver. Algunas de ellas, al salir, murmurarán de cualquiera “hay que ver lo viejo que está” o “siempre le gustó comer, pero creo que se ha pasado estos últimos años”.

A vueltas con la muerte de cualquiera, es evidente que las compañías funerarias, privadas o municipales, deben su existencia al imbécil que dijo eso de no tengo dónde caerme muerto. Uno debe ser digno hasta en la muerte, hasta cuando ya no se va a enterar. En todos los entierros a los que he asistido, siempre he tenido la sensación de que no es en vano que somos biodegradables por definición: de que toda esa industria es un exceso indebido, de que parece que los humanos nos empeñamos en ser distintos al resto de la materia hasta en eso.

El caso es que suelo llegar tarde a estas historias. Hoy creo que también llego tarde, el tren siempre falla, y mi idea de la cercanía de una estación de metro o de otra parece que tampoco anda demasiado fina. Detrás de todo ello parece que siempre hay alguna intención. Tengo que averiguarlo antes de dar motivo a algún texto como éste.

Pensaba de verdad en traer una buena botella conmigo para que los afectados, a quienes conozco de verdad, se la bebieran a la salud de la interfecta. Pero en el último momento me ha parecido algo extravagante: la muerte no es algo que se integre en la vida de las personas, no todo el mundo lo lleva igual. Antes de ser considerado como siempre he sido, como el que hace siempre esas boutades, he preferido ser prudente: la llevaré otro día para que lo hagan en privado si les da la gana. Yo, para que conste ya de antemano, espero que cuando me toque no me encuentren, y en cuanto tarde en aparecer queda todo el mundo autorizado a saquear mi bodega con la condición de beberse una copa de cada descorche a mi salud. Si por casualidad para entonces ya me lo he bebido todo, espero que no sean ratas y que compren algo para mojar la ocasión en mi nombre. No es una celebración, es una despedida, por eso hay que mojarla con algo que valga la pena.

Estábamos en que llego tarde hoy también. En fin, pienso, qué se le va a hacer. Miro en la lista el nombre que busco, lo encuentro, indica un número de velatorio y voy hacia allí. Veo unos sofás delante de la puerta. Nadie a la vista. Joder. Puerta cerrada. Joder, tan tarde llego? Últimamente no me entero de nada de lo que me dicen.

El único sitio que me queda por mirar es el oratorio. En efecto, aquí van deprisa y está repleto de gente. Se entra gracias a una puerta que necesita un engrase, además no hay bancos libres hasta la parte opuesta de la sala, y sólo en la parte del final. Sorprendido ante la enorme popularidad de la muerta, ya me parece bien el lugar que me ha quedado: al fin y al cabo llego tarde, el último como siempre, pienso mientras camino. Para tocarme un poco más los cojones, el suelo encerado que mis botas de suela de goma denuncian como demasiado limpio delata al último gilipollas que siempre llega tarde a todas partes, a base de chirridos que molestan a la cantante y a la orquestilla de tres al cuarto, que vive de la mala conciencia que tiene la gente con sus muertos, o de la imagen que quieren dar delante de familia y allegados.

Al fin llego al banco y dejo de atraer miradas de reprobación. Todo el mundo está de pie, de modo que no me siento. Por un momento pienso en acercarme a los bancos del principio, pero me parece algo descarado. Dentro de mí visualizo la imagen, sin embargo: el último en llegar se acerca al banco de presidencia, mira las jetas del personal, y se va sin necesidad, siquiera, de decir en voz alta “éste no es mi muerto, me he equivocado”. Feo. Muy feo.

Una especie de Raquel Meller tortura una especie de Lied de Schubert, pero con una especie de fondo de guitarras españolas, la mar de original. No sabría decir qué ni en qué lengua canta, insensible como suelo ser a estas chorradas por las cuales no entiendo que la gente pueda llegar a ganar dinero. La imagino cuidándose la voz con clara de huevo, como hacía el lobo feroz, no para cantar por arte, sino para sus actuaciones mortuorias del día siguiente, en las cuales repetirá cada canción de su repertorio, juntamente con los dos músicos que la acompañan, al menos dos veces cada hora. Por dios.

Cuando acaba la vicetiple me siento como todo el mundo, pero un poco después por intentar reconocer a alguien en el primer banco. Aunque les veo de espalda, no conozco a nadie y empiezo a sospechar que me he equivocado de muerto. Que efectivamente esto debía ser a las 8 de la mañana y no me enteré. Que soy un puto desastre. Que tendré que llamar nada más salir para disculparme, y entonces casi hubiera sido mejor que trajera la botella, ya que quedaré como el puto capullo que no puede dejar, nunca, de no enterarse de nada.

Se hace un silencio de esos de los de misa, de susurros en decrecendo, un instante de rebeldía de cada uno ante la norma que al final se impone. El rumor de bancos y voces quedas se apaga y una profesional como la copa de un pino, de esas que lee la misma página cada día treinta veces sin equivocarse de nombre, ya que es lo único que cambia, comienza una perorata en tono de lástima trascendente, muy apropiado.

Hoy nos hemos reunido aquí para confortar a una familia: la familia de Miquel….

Como si fuera una decisión propia, mis piernas se vuelven autónomas, y mis ojos no se molestan siquiera en mirar cuántos cuellos se giran a averiguar quién es el maleducado que no es capaz de esperar a que acabe la matraca que, entre esa pájara y el curita, van a clavarle a todo el mundo. No me apetece ver en la expresión de más de uno esa frase evidente: coño, si es el mismo hijo de puta que ha llegado tarde. El muy cabrón ahora se larga, mientras oyen el chirrido de cada uno de mis pasos contra el suelo. Camino de la puerta casi se me escapa una sonrisa ante el mecanismo del todo automático que mi cuerpo ha puesto en marcha, hasta tal punto que pensé que no fuera cosa del diablo, que lleva mal estar en espacios sagrados. No sé si lo es, porque el tono y la prosodia de la liturgia, de cualquier liturgia, hace tiempo que me produce escalofríos nada más oírlo. Llego hasta la puerta conteniendo la sonrisa. No hubiera podido aguantarla más.

Al salir, pienso, habrá gente. No es lugar para partirse la caja. De modo que me aguanto de nuevo: miro el alcance de mi cagada monumental en el libro de firmas, parece que está programado para las 9:45, pero de mañana.

Madre de dios me ampare.

Salgo al jardín ante la entrada.

Río un poco, de espaldas a toda una burguesía barcelonesa que va llegando vestida de oscuro, de traje, de abrigo de piel, de domingo sombrío, de muerte, de pasmo, de trascendencia, de reflexión, de circunstancia… Caras que preparan las frases hechas. Caras de fastidio, a veces por dolor, a veces por la mañana jodida que se va para siempre; y, siempre, siempre por tener que acercarse a la muerte, que no mola nada. 

Llamo.

Resultado: hoy es el velatorio a partir de las 11:30, mañana el responso (que palabra más bonita!) y el entierro.

He llegado a tiempo. Por una vez, antes que nadie.

Comienzo a no entender. Ahora la cago y no registro nada de lo que me dicen, pero me sale bien. Debe ser que ha cambiado el año. Debe ser que soy más viejo. No lo sé. Y supongo que debería importarme, pero tampoco me quitará el sueño. Esto no.


lunes, 15 de diciembre de 2014

Psycho Killers

No hace mucho, en una comida, estaba sentado a la mesa con dos bloggers. Uno de ellos, quizá intentando acercarse a una visión muy diferente de lo que corre en el sector,quería dejar claro que tiene opinión sobre el trabajo de todos y cada uno de los actores de esta comedia. El otro callaba, pero su blog es siempre positivo e igualmente previsible. Llegado un momento le pregunté al primero por qué razón no escribía eso en su blog, y así ayudaba un poco a los que sí opinamos, y me contestó con toda sinceridad que no era su negocio ni tampoco estaba dispuesto a soportar lo que me caía a mí encima cada dos por tres. 

Viendo los sucesos recientes, lo entiendo.

No hay problema, en realidad: pero resulta no sólo simplista, sino también tendencioso: o para ser más exactos interesado. La libertad de expresión o de método parece que no existe ante la amenaza de los efectos generalizados de un caciquismo evidente, que sin argumento alguno demonizará las maneras de quien saque a relucir su opinión acerca de lo que no le gusta:una censura de facto. Es cómodo, sin embargo, para muchos, ya que en cuanto opinamos, cosa que hacemos a menudo, salen esas voces que dicen “es un disparate, pero sería muy largo argumentar”(excusa suficiente para no hacerlo jamás), “sacar lo malo a relucir no aporta nada” (como si hacerlo sólo con lo bueno aportara algo), o bien califaicar el debate varietal como "estéril", porque "lo que importa es que los vinos sean buenos, y no con qué variedad estén hechos".  Y con ello su cuota crítica ya queda resuelta; lo curioso es que siempre va hacia el mismo destinatario. Otros, automáticamente, hablan de las maneras, cuando solamente se ha ejercido el derecho a la propia opinión, creyendo en la evidente capacidad de la crítica para que las cosas mejoren.

Este sector sigue teniendo la piel muy fina y algunas cosas más que empujan a la gente a comportarse como Glenn Close en Atracción Fatal: una especie de obsesión constante con la calidad del trabajo ajeno -quizá porque el propio es casi inexistente o anodino, improductivo- les impulsa a una intención siempre destructiva, fenicia, cainita. El objetivo no es avanzar, ni construir, ni valorar la aportación de nadie; el objetivo es que otro no consiga ni cree lo que no ha conseguido ni creado uno mismo. Y para ello hay que perseguirle con toda clase de armas hasta donde haga falta.





No se puede decir que la prensa del sector sólo ofrece al lector la información comercialmente positiva? Que está comprada y amordazada por el modelo de negocio, que se basa en la publicidad? No se puede comparar vinos de precios parecidos y variedades diferentes, a ciegas, ante público no profesional? No se puede decir que esta situación timorata no conduce más que al estancamiento? Tampoco se puede decir que un blogger que hace un artículo pelotillero sobre un vino o una bodega a cambio de una merienda o de una botella de vino, está quitándole el trabajo y el ingreso incluso a las revistas que necesitan esos espacios para sobrevivir? No se entiende, pues, que los propios periodistas bendigan el trabajo de los que torpedean los ingresos de los medios.

Generar debate conlleva asumir riesgos. Lo que jode es que los riesgos que se asumen se materializan en el lenguaje de matón de feria de aquellos que no saben generar más que un debate de lavadero público. Por suerte, mediante nuestra trayectoria hemos podido avalar que somos mucho más que capaces de generar otra dinámica muy diferente.


Por todo ello pido disculpas a los lectores por algunas ocasiones en que hemos entrado al trapo. En esas ocasiones uno ha de decidir si dejar pasar o no todo lo que le va a caer, y muchas veces hemos pasado de largo sin hacer caso: pero creo que, aunque sea de vez en cuando, alguien debe plantar cara al caciquismo en la prensa, que desde luego es uno de los problemas de este sector.


viernes, 28 de noviembre de 2014

Valoracions


Un èxit, deia tothom a la festa de presentació de La Guia 2015.

Ja sabíem que venia molta gent, atès que gairebé mil assistents confirmats significa, per experiència, uns cinc-cents mes en el global. Es van lliurar a l’entrada 1191 copes, que molts van compartir pel fet que enguany s’havia de deixar un dipòsit de 5€ que es retornava a la sortida; i molts van agafar una copa per a dos. L’aproximació en la qual hem coincidit tots és de 1500 persones durant tot el dia.

Agraïm a tots la col·laboració, i entenem que va passar alguna cosa molt important a la festa, durant el lliurament de premis: i per això iniciem les gestions amb tots els actors que calgui per donar forma al que el Director General de l’Incavi va apuntar en la seva intervenció: proposarem una nova forma de fer La Guia, probablement més coral, més oberta, entenent que la gran majoria dels arguments rellevants han estat exposats ja i que cal centrar-se més en l’anàlisi i l’estudi de l’evolució dels canvis conseqüents.

El balanç de la festa, doncs, no pot ser més positiu, tenint en compte l’assistència majoritària de públic professional i també de públic jove.

Assumit tot això, la llum, diuen alguns cellers. Però espero que es convencin de que cal canviar d’ambient per fer aquesta mena de festes; de que veure el color del vi no és tan important com captar nous consumidors. No he vist mai a tanta gent de menys de 30 anys a un esdeveniment del vi: ja va passar a l’Otto Zutz fa dos anys, i ha tornat a passar ara amb 300 persones més.

Pel mig de tots aquests joves, una munió de professionals que venien a tastar per tal de incorporar novetats de l’anyada a les seves cartes, o bé a buscar cellers per distribuir. Personalment em vaig encarregar de fer que coneguessin el que, dintre del que em van dir, havien vingut a buscar, adreçant-los als cellers que produeixen els vins en qüestió.

La llum és el petit sacrifici que s’ha de fer per tenir-los allà tastant vi. Les queixes -o potser millor “crítiques constructives”, com deien alguns- sobre aquest tema i sobre l’espai són cosa de gent més gran, els joves no diuen res: potser els agrada el que no ens agrada a nosaltres, ells volen estar una mica amuntegats, deu ser que és com estan habituats a divertir-se. Per això potser caldrà pensar que les dues coses, llum i espai de discoteca, formen part de l’atrezzo imprescindible per tal de tenir-los allà tastant vi: el nostre fotògraf, l’Eduard Ferrer, va treure una pila de fotos que deixen ben clar que hi havia molta gent jove i conscient, a més. Cap incident, cap trompa, cap espectacle.

Les absències per animadversió directa cap als autors de La Guia, de part de la premsa del vi convidada, semblen ben infantils: ja estem acostumats, però. Tot i que no crec que els cellers hagin de rebre, atès que la festa mateixa és un reconeixement a la tasca de 94 - noranta-quatre - elaboradors que formen indiscutiblement bona part de l’excel·lència dels vins catalans: no venir, any rere any, per qüestions personals és un menyspreu cap a tots ells. No venir perquè el Jordi o la Sílvia em treuen els colors tot sovint no sembla raó suficient davant qui no n’és responsable: més encara quan ja va bé que algú et tregui els colors de tant en tant, atès que et fa recordar la teva condició de mortal. A més, l’abús d’un poder fictici -exercit amb una mesquinesa del tot impúdica i mediocre- degut a un medi que només deixa publicar de tant en tant una notícia sobre vi, no és raó per fer-se constantment el milhomes davant el sector, i algú ho ha de dir d’una vegada. Molts cellers ens van dir que no entenien l’absència i que s’ho prenien com un menyspreu a ells mateixos, i tenien tota la raó: ens parlaven concretament de dues persones. I abans que algú repliqui que nosaltres no hem anat als seus esdeveniments hem de dir que mai hem estat convidats, mentre que des de la nostra agència de comunicació es van cuidar d’adreçar-se expressament a ells per intentar que enguany no fessin de nou el ridícul.

Per acabar, només apuntar que, tal com hem dit abans, enguany hi havia un dipòsit per la copa a l’entrada, atès que l’any passat van desaparèixer una pila: i la qüestió no era de diners, sinó espantar els indesitjables. Gent que ve a una festa com aquesta a robar la copa no sembla massa recomanable; si algú dels seixanta o setanta que tenen ara la copa a casa està llegint això, li agrairé personalment que s’oblidi dels nostres esdeveniments d’ara endavant. I repeteixo que no és pels diners que costa cada copa perduda: és per la mesquinesa que comporta veure una copa de les que hem deixat als cellers sense cobrar dipòsit, arreplegar-la d’amagat i anar a cobrar els cinc euros a l’entrada.


Potser hi ha molta crisi, però això em sembla excessiu, sincerament.

viernes, 7 de noviembre de 2014

LAGUIATOP2015

Molts de vosaltres ja ho sabeu, però suposo que he de fer el post per tal que d’altres se n’assabentin.

La Festa de presentació de la setena edició de La Guia, si la Sra Llanos de Luna ens deixa, tindrà lloc a la Sala Bling Bling del carrer Tuset 8-10,el proper dia 24 de Novembre. El lliurament de premis començarà a les 11:30, i en acabar, cap a les 12:15, es lliuraran els exemplars als cellers participants i s’obrirà el tast al públic fins a les 20:30.

No hi ha canvis destacats enguany, llevat que per la desaparició de més de 100 copes l’any passat ens veiem obligats a sol·licitar-vos un dipòsit de 5€ per cada copa retirada a l’entrada, que us retornarem a la sortida en tornar la copa.

La col·lecció de vins enguany és molt engrescadora. A mi m’agrada potser més, perquè les tendències es van dibuixant una mica més en tot el panorama del vi català. Però això ja ens ho direu un cop passada la festa.

Hi haurà, com sempre, uns 200 vins per tastar. Els cellers us posaran molt poc de cada vi, per tal que pugueu tastar moltes coses sense haver de sortir cantant La Parrala.

Els premis seran, en total, 10 sobre els 1550 vins tastats a l’edició 2015, que es lliuraran per aquest ordre:

-Premi Etiqueta.

-Premi Futur.

-Premi Trajectòria.

-Premi Territori.

-Millor Vi Dolç.

-Millor Vi Rosat.

-Millor Vi Espumós.

-Millor Vi Blanc.

-Millor Vi Negre.

-Millor Vi de l’Edició 2015.


Per obtenir la invitació corresponent cal que envieu un correu a direcció@guiadevinsdecatalunya.com, amb la sol·licitud corresponent. Cal confirmar l’assistència en haver rebut la invitació, segons la informació que hi consta a la mateixa.

La setena edició de La Guia segueix tastant com sempre. Els tres membres constants de l’equip tasten tots totes les ampolles, i tots la mateixa ampolla, al mateix moment, sempre a cegues, i l’edició no accepta publicitat de cellers productors per tal de no creuar puntuacions amb interessos comercials de cap mena. L’objectiu és oferir el màxim de garanties d’equanimitat als cellers participants a l’edició.

Gràcies a tots pel vostre interès. Us esperem.

martes, 28 de octubre de 2014

Avanç editorial 2015


Els extrems es connecten a totes les crisis. No creieu que el vi és al marge d’aquesta afirmació, perquè es nota molt que moltes empreses faran el que calgui per vendre. I la mediocritat, llavors, apareix amb la seva cara més triomfant: les puntuacions es polaritzen, la franja mitjana es dilueix per les dues bandes.

Per això els que sempre han exercit un compromís ferm surten beneficiats de la situació. I els que no ho han practicat, el contrari. Pot passar fins i tot dins la gamma del mateix celler; però no hi ha un lloc concret per a la mediocritat en el vi català ara, menys encara quan hi ha mostres de que el futur pot ser espectacular en pocs anys.

En arribar fins aquí potser penseu que el que segueix ha de ser la llista de guanyadors de la edició que ha de sortir, però sento decebre-us: perquè enguany serà secret fins l’últim dia, el de la presentació. Això, però, ja pot deixar de ser un secret, per tal que aquells que vulguin programar la seva agenda: serà el dilluns 24 de Novembre. Es tracta d’un esdeveniment professional, i els que vulgueu assistir ens haureu d’enviar un mail per tal de rebre la invitació corresponent. Com sempre, serà a un lloc cèntric de Barcelona; com sempre, durant tot el dia; com sempre, amb els millors 200 vins de l’any; i com sempre, amb el lliurament de premis com apertura del dia.

Però aquest post, més enllà de donar la notícia del dia de la presentació de la nova edició de LA GUIA, vol avisar als que l’esperin que proposem noves idees a la secció de conclusions; que pensem que la premsa s’instal·la en la part més còmode del discurs, exercida també encara per molts cellers, que diu que el vi català és divers i plural i que a totes les bandes hi ha qualitat, i que per tant, val la pena nedar tant temps com calgui en l’oli de l’ambigüitat i la mediocritat, refregit una i altra vegada fins a deixar-lo inservible.

No fa gaire m’ha arribat a les mans un llibre sobre els espumosos del món. Tot i que qui l’escriu sigui un pou de ciència, em costa no qüestionar el seu plantejament, que diu que si cal canviar la varietat per tal que el vi sigui més bo, no s’ha de dubtar en fer-ho. Un altre cop l’individu per damunt de tot. Em canso de llegir sempre que el mercat sigui sempre la clau, el motiu per fer el que calgui, la raó per caure en la còpia, la mesquinesa i la vulgaritat per tal de tirar endavant: mentrestant es contempla només el curt termini, i tot fent-ho s’oblida o fins i tot s’anorrea el patrimoni que pot ser la clau d’una altra realitat, un altre preu, i sobre tot d’un altre nivell de vida. Veig aquests plantejaments i em ve al cap tanta gent intel·ligent que he conegut durant molts anys, l’opinió dels quals desfeia la validesa de les seves idees per pura intoxicació.

Enguany, a LA GUIA, si voleu, llegireu un editorial contra aquesta mena de parti-pris  sempre tebi, sempre capritxós, sempre complaent, sempre egocèntric, sempre inconseqüent, que sempre parla de curt termini i de pagar les factures per no pensar ni atendre res més. 

jueves, 23 de octubre de 2014

POMPAS

Bajando por la avenida, tras el arco, se nota una brisa suave pero constante, tanto que parece que es cosa de todos los días.

En este lugar hace algo de viento siempre, pues. Antes, hace siglos, cualquiera  hubiera construido un molino, para evitar el trabajo de las mulas o de los hombres. Ahora es suficiente con una palangana con agua jabonosa, un individuo cuya ropa sólo convive cada día con ese jabón, pero no lo toca: y en sus manos, dos palos unidos en su extremo por diversos tipos de cuerda.

Esas cuerdas pueden dibujar algo parecido a varios círculos pequeños, o bien discurrir paralelas entre los dos extremos de los arcos. Depende, según veo al bajar, del tamaño de la pompa que se quiera hacer gracias a ese viento constante y al movimiento del saltimbanqui.

Una niña salta ante él: cada vez más cerca de él, aniquila cada pompa que sale, irisada, trémula, densa, de entre las cuerdas. Cada pompa es una esperanza de ingreso, y la niña en principio una bendición: pero el jabonero, orgulloso de su creatividad, le dice que se aparte, y su padre también. Que deje que las pompas corran un poco, que el espectáculo único que el viento piensa en dibujar se exprese al menos unos segundos. 

Cabizbaja, contrariada, la niña desprecia las pompas: todo o nada. Quiere irse, le dice a su padre. No le parece bien que le digan cómo debe divertirse.

Creo que el jabonero la echa ya de menos. El viento ahora levanta las pompas y tardan una eternidad en explotar. Su caja casi no existe, se ha quedado sin clientes, ni siquiera tiene espectadores. Hace muchos años leí en Rayuela, de Cortázar, una reflexión inversa sobre los grafitis de tiza que los artistas pintaban en la acera y su valor real: que no era otro, según él, que borrarse poco a poco, gracias a la lluvia constante de París y a los pasos perdidos de los peatones, para que en su lugar pudiera venir otro artista a hacer otro grafiti, y volver a empezar  con la rueda. 

Todos estos negocios funcionan parecido. Todos estos negocios necesitan algo así como una niña que explote las pompas de jabón.

Lo que pasa es que el jabonero no se ha enterado: debe ser tan nuevo en esto como sucia está su ropa, a pesar de manejar tanto jabón.

Completándose ambas paradojas, tiene cierta edad el hombre como para no haberse dado cuenta aún de que necesita una niña cuanto antes. 

miércoles, 15 de octubre de 2014

CUPATGES

No, no es un post sobre la revista. El Sergi Cortés és Company. És un post sobre la nova manera de tractar la informació sobre els cupatges excessius.

De fet, el most és líquid. El líquid es barreja, normalment. Després tot és qüestió de vendre millor o pitjor.

Però fem un petit anàlisi de l’abús del cupatge. El cupatge, des del punt de vista modern, és la recerca de l’equilibri dins un vi, fent servir el llenguatge comercial. Si volem ser més clars, el cupatge busca el sabor triomfador; el que faci que tots els professionals trobin les virtuts de cada varietat i no els defectes, el que motivi crítiques afalagadores per tot arreu. El cupatge modern és la gènesi dels vins d’autor, aquest fenomen a la baixa que potser mai hauria d’haver sortit a la llum.
Ja hem dit a bastament que els vins de cinc varietats no tenen cap sentit en el panorama del vi català actual. Són fàcils d’identificar, són previsibles, i ja a la boca, normalment, veus que no hi ha en cap moment l’expressió real de la DO que l’empari, atès que són productes molt diversos que necessiten un esperit purament de gaudi, hedonista, per aguantar la manca de discurs implícit. A Catalunya el més freqüent entre els negres del sud català és barrejar les dues clàssiques amb les tres foranes més esteses: garnatxa negra, carinyena, syrah, cabernet sauvignon, merlot. Però hi ha d’altres, més i menys nombrosos, que es poden classificar com a vins que “estan bons”. Una altra cosa és que ho siguin.

I perquè cupatges amb autòctones i no amb foranes? Doncs crec que per un sentit gairebé atàvic que diu que la vinya vella no està aquí perquè sí. Si al sud van quedar, majoritàriament, garnatxa i carinyena, i era una de les contrades que històricament produïa més vi negre, deu ser que garnatxa i carinyena van bé al territori: no vol dir que sigui el millor vi que es pugui fer des del punt de vista hedonista, gustatiu, organolèptic. I és que no sé si aquest punt de vista és important, atès que està subjecte a modes, gustos i opinions, i si el fem servir s’atura tot molt aviat. S’atura en el moment màgic en que el respecte al gust personal de cadascú es converteix en una mena de mantra sagrat que abdueix qualsevol mena d’anàlisi possible. I dic molt aviat perquè sempre, sempre, és el primer argument en aparèixer.

Així que si garnatxa blanca i macabeu, o garnatxa negra i carinyena, són cupatges històrics de la vinya catalana, no és perquè facin el millor vi possible, sinó perquè es barreja el vi del que hi ha plantat. I això té un valor històric molt més alt que la satisfacció gustativa del client i que la venda mateixa d’una ampolla. S’ha de vendre, diran alguns: però s’ha de vendre el que cal que es faci, i no barrejar totes les zones vinícoles conegudes dins una ampolla.

Imagineu per exemple un vi de garnatxa, cabernet, merlot, syrah i pinot noir, per exemple: si estiguéssim a França hi contindria una mica del Rosselló, una mica del Roina, una mica de la Borgonya, i una mica de Bordeus. A França no es podria classificar sense fer servir la paraula disbarat. Aquí no sabria ben bé com classificar-lo. Potser s'ha fet una cosa així per aconseguir un bon gust: però que el gust sigui bo és una obligació, només faltaria després de tanta cuina: tot i que massa sovint no és així, i la raó és que dintre dels cupatges les varietats foranes mal adaptades defalleixen en pocs anys. Els aromes de fruita es panseixen, surten notes verdes que descompensen el conjunt, etc... És llavors quan es veu que el vi no és bo, sinó que ha estat bo durant el temps que ha aguantat sencer.

Per això, nosaltres analitzem els vins que pateixen el pes de l’excès de diversitat a la vinya catalana des d’un altre punt de vista: no ens extasiem davant el seu equilibri; no ens enlluernem per la destresa de l’enòleg; no correm al telèfon per demanar més informació o per cridar als quatre vents que són els millors de Catalunya, perquè és evident que no ho són ni ho poden ser. De fet, els falta un aspecte molt important, i és el lligam al territori.


Tant es així que, quan contenen una mica d’aquest lligam, només parlen d’això quan surten als medis més multitudinaris com la tele o a la premsa, i s’oblida tothom de mencionar les varietats foranes que hi ha a dintre fins que no es parla del vi als medis més petits. Potser és un bon senyal, però caldrà que se n’adonin que no és suficient amb que les varietats autòctones siguin tot just majoritàries, com passa molt sovint, perquè les coses fetes a mitges sempre són això; coses fetes a mitges.